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Jalea Real

La Jalea Real posee más proteínas, sustancias hormonales, vitaminas (A, B, C, D y E)  y minerales (calcio, hierro, cobre, potasio, sílice, fósforo y azufre) que la miel. Pero lo realmente peculiar es que aumenta la capacidad del cuerpo para asimilar alimentos. Su contenido en azúcares y nutrientes ejerce un efecto vigorizante, por lo que es útil para combatir el cansancio físico y mental, especialmente si está causado por el estrés. También combate las bacterias y hongos infecciosos gracias a su contenido en ácido decánico.

Se toma en dosis muy pequeñas: de 500 mg. a 2 g. al día. Para que sea de buena calidad debemos asegurarnos que el producto sea de calidad y no haya sufrido pérdidas de nutrientes por la manipulación.

Indicaciones:

  • Mejora la circulación.
  • Refuerza  las defensas frente a infecciones y alergías.
  • Combate la fátiga física y mental y el estrés.
  • Mejora la circulación.
  • Vigorizante sexual.
  • Reguladora de las funciones hormonales.
  • Restablece el manto ácido de la piel aplicada de forma externa o en forma de cremas en eccemas y otro tipo de dermatitis.

 

Para paliar los síntomas de los refriados, la fiebre, la tos, el dolor de garganta, etc, hoy presentamos un jarabe casero y económico conocido desde hace mucho.

Sólo necesitas una cebolla grande y miel.

Asa la cebolla en el horno durenta unos 40 minutos a 200ºC.  Después tritúrala con la batidora de mano y mezcla la papilla resultante con la misma cantidad de miel.

Se aconseja tomar una o dos cucharadas de este jarabe cada dos horas.

Otra forma de realizar este jarabe es cortar una cebolla y  dejarla macerar en miel durante más de ocho horas y tomar la miel resultante.

En las etiquetas de los alimentos vemos a veces la letra “E” seguida de unos números pero pocos sabemos lo que realmente significan esos números y muchos son los rumores que circulan acerca de su significado. Vamos a averiguarlo.

Los números E que aparecen en las lista de ingredientes de las etiquetas de productos corresponden a los aditivos alimentarios utilizados en la elaboración de productos. La letra E indica que es un aditivo de uso autorizado en la Unión Europea.

Los aditivos son sustancias naturales o sintéticas (químicas) que se añaden a los alimentos, no porque tengan valor nutritivo, sino con el fin de facilitar su conservación, mejorar la apariencia, el color, sabor, etc. Actualmente estos aditivos se regulan de forma estricta y periódicamente se someten a revisiones para asegurar su inocuidad y/o seguridad. Los aditivos permitidos se clasifican en diferentes categorías según sus funciones. Por aditivo alimentario inocuo se entiende aquel que no constituye un riesgo para la salud si se consume en la concentración empleada. Hay unas dosis máximas establecidas legalmente.

  • Serie E-100 hasta E-199. COLORANTES. Sirven para añadir color a los alimentos. A veces se añaden para compensar las pérdidas de color que se producen durante el proceso de fabricación y/o manipulación del alimento. Otras veces se añaden para mejorar la apariencia de cara a la comercialización del producto ya que eso puede determinar la elección de compra de los consumidores.
  • Serie E-200 – E-299. CONSERVANTES. Se utilizan para retardar el deterioro de los alimentos, evitando el crecimiento del hongos y bacterias.
  • Serie E-300 – E-399. ANTIOXIDANTES. La función principal es evitar que las grasas se pongan rancias, pero también ayudan a que el alimento se mantenga en buenas condiciones.
  • Serie E-400 – E-499. EMULGENTES, ESTABILIZADORES, ESPESANTES. Se utilizan especialmente para dar estabilidad a las mezclas de grasas y agua, formando emulsiones como las margarinas, mayonesas, etc.
  • Serie E-500 – E-599. REGULADORES DE ACIDEZ (ph), ANTIGRUMOS. Estos aditivos tienen diversas funciones. Algunos actúan como reguladores de la acidez para permitir una mejor conservación de los alimentos y otros para evitar que las harinas se apelmacen.
  • Serie E-600 – E-699. POTENCIADORES DEL SABOR. El más conocido es el “glutamato monosódico” o E-621 que se utilizar mucho en la cocina oriental.
  • Serie E-900 – E-999. VARIOS. Aquí se agrupan aditivos con diversas funciones, entre ellas las de los EDULCORANTES, que son sustancias sin valor nutritivo que dan sabor dulce a los alimentos. Son muy utilizados en los productos bajos en calorías. En esta serie también se incluyen los aditivos de revestimiento, que se emplean para cubrir determinados alimentos, como la cera de abeja.

Que un alimento contenga aditivos no significa que sea perjudicial, el problema es que cada día, sin saberlo, estamos tomando aditivos alimentarios en mayor cantidad. Muchas personas reaccionan con diferentes síntomas a esta “sobrecarga” de aditivos, algunos síntomas son las cefaleas (dolores de cabeza), alergias, picores, etc. Lo ideal en estos casos es intentar tratar de detectar que alimento nos produce los síntomas y ver qué aditivos alimentarios contiene para evitarlos en el futuro.

Cuando compres un alimento envasado lee las etiquetas y observa qué tipo de aditivos contiene, si mayoritariamente tiene productos naturales o si contiene potenciadores de sabor, edulcorantes, colorantes y elegir el producto más natural.

El término “salvia” viene del latín “salvare”, que significa “curar”. Su uso es ornamental, terapéutico y gastronómico. Sirve para mejorar diversas dolencias y enfermedades.

Aquí les dejo una infusión que merece la pena probar para mejorar el ciclo menstrual.

Ingredientes:

  • 2 ramitas de salvia fresca (o 1 cuchara de salvia seca)
  • 1 cuchara de miel
  • 1 taza de agua
  • Unos gajos de limón.

Calienta el agua en el cazo hasta que hierva. Retíralo del fuego y agrega la salvia. Deja que repose unos cinco minutos. Cuélalo y endúlzalo con la miel.

Sírvela con unos gajos de limón.

Bebe esta infusión a diario una semana antes de la fecha teórica del inicio del ciclo menstrual.

 

Las plantas medicinales aunque son naturales no dejan de tener sus contraindicaciones, antes cualquier duda consulta con tu médico naturópata.

Ya no tienes excusa. Puedes prepararte un plato sano, con verdura y con uno de los ingredientes que más te gusta: la pasta.

Ensalada de pasta y brócoli

Ración para una persona: 80g de pasta integral (espirales, lazos o macarrones), 60g de champiñones, 60g de brócoli, 30-40g de cebolla, 1/2 vaso de leche evaporada, 1 cuchara de aceite, 1 cucharadita de perejil picado y 1 diente de ajo.

  • Limpiar y cocer el brócoli hasta que esté en su punto, pincha con un tenedor y cuando esté un poco blando, puedes retirar y escurrir. Reserva.
  • Cuece la pasta con una cuchara de aceite de oliva, el tiempo que diga el fabricante en el envase, hasta que esté al dente.
  • Limpiar y trocear los champiñones.
  • Picar fina la cebolla y el diente de ajo. Poner una cuchara de aceite en un sartén o cazuela antiadherente y pochar la cebolla y el ajo hasta que estén doradas pero no dejes que se queme.
  • Añadir los champiñones y rehogar un poco. Vierte la leche evaporada y deja reducir un poco.
  • Cuando la pasta y el brócoli estén listos se añaden al sartén con los champiñones. Mezclar bien y espolvorear con el perejil picado. Servir.

El brócoli o brécol es un super-alimento. Contiene vitamina C, ácido fólico y vitamina A (betacarotenos). Además de minerales como el potasio y el hierro.

 

Los hidratos de carbono también reciben el nombre de glúcidos o carbohidratos. Son la principal fuente de energía inmediata de nuestro organismo, aportando 4 kcal por gramo de alimento.

Los hidratos de carbono son importantes para el sistema nervioso y el cerebro ya que las células necesitan un aporte diario y estable de glucosa. Se dividen en simples y complejos.

Los hidratos de carbono simples son la glucosa, la lactosa, la fructosa, la maltosa.

Los hidratos de carbono complejos son el almidón, que es un glúcido de reserva de los vegetales. Está presenta en alimentos como los cereales, legumbres, tubérculos y en las fibras vegetales presentes en las frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.

Necesidades diarias de glúcidos.

Las dietas pobres en azúcares favorecen la aparición de alteraciones metabólicas como la lipólisis (proceso metabólico de movilización de las grasas); la producción de cuerpos cetónicos o cetosis (situación metabólica que se origina ante un aporte deficiente de hidratos de carbono por la “quema” excesiva de grasas) y la hipoglucemia (glucosa en sangre demasiado baja). Todo esto puede poner en riesgo nuestra salud. Es por eso que se recomienda que un 50-55% de la ingesta energética sea en forma de hidratos de carbono, especialmente de los glúcidos complejos. Los azúcares o glúcidos simples deben reducirse a un 10% del total para evitar desarrollar resistancia a la insulina.

Fuentes alimentarias de glúcidos.

  • La fructosa la encontramos en las frutas, los zumos de frutas y la miel…
  • La sacarosa está presente en la remolacha, la caña de azúcar, las frutas y las verduras
  • La lactosa es el azúcar de la leche y de sus derivados
  • La maltosa la encontramos en los granos de la cebada.
  • El almidón está presente en los cereales, las legumbres y las patatas y otros tubérculos.
  • Las fibras vegetales forman parte de las frutas, las verduras, las legumbres y los cereales integrales.

Normalmente se piensa que los hidratos de carbono sólo se encuentran en los azúcares, las pastas, pan y tubérculos y nos olvidamos que también podemos obtenerlos de las frutas y verduras, glúcidos sanos y con mucha fibra. Las dietas altas en proteínas y bajas en hidratos se  empeñan  restringir el consumo de este grupo de nutrientes alegando que son la causa del sobrepeso, pero lo cierto es que son necesarios para preservar la salud sólo hay qué saber cuáles comer y cuándo. Hay que tener en cuenta que las fibras son beneficiosas para la salud y son un hidrato de carbono presente en muchos alimentos vegetales e integrales.

En Cómete el Mundo queremos que cocines sano, que te sorprendas y que te alimentes bien. Tu excusa puede ser que eres torpe en al cocina, que no se te da bien cocinar… eso ya no es excusa. Te presentamos recetas fáciles para cocineros inexpertos.

SOPA DE ZANAHORIA

 Ingredientes (para 4 raciones): 200g de apio, 200g de zanahorias, 1 cebolla, 750ml de caldo de verduras, ½ vaso de leche evaporada, 4 cucharas de aceite de oliva y sal.

  • Pelar y cortar las zanahorias, el apio y la cebolla en picadito muy pequeño.
  • Poner el aceite de oliva en una cazuela y dejar que se caliente pero sin llegar a humear. Añadir la cebolla y sofreír moviéndolla con una espátula para que no se peque, cuando esté blandita, sin dejar que se queme, añadir el resto de las verduras.
  • Verter el caldo de verduras y cocer durante unos 20 minutos aproximadamente.
  • Triturar con la batidora, pasa-purés o batidora de mano y añadir la leche evaporada, batir bien. Pruébala y ponla a punto de sal. Quedará una crema ligera que se puede consumir caliente o tibia.

Puedes usar caldo de verduras casero o envasado. Si escoges este producto envasado usa uno que sea bajo en sal.

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